domingo, 23 de julio de 2017

El espía de Minas





>>>Luis Becerra Aldama 
Luis Becerra Aldama, alias "Leandro", infiltrado en democracia por los servicios dentro de la FOEB, el PIT CNT y el Frente Amplio de Minas. Actualmente  presidente del Club de Leones de Minas.


Imagenes gentileza de Facebook






El País PAULA BARQUET23 jul 2017
Esta es la historia de un espía de la inteligencia militar en democracia. Del infiltrado que llegó más hondo en los ambientes sindicales y más alto en los círculos políticos del Frente Amplio. Es el relato de un camuflaje casi perfecto. El hombre vive, está en su casa, y sabe que la difusión de parte de un viejo archivo lo ha dejado en evidencia ante quienes fueron sus compañeros durante 20 años. Su secreto ya no está a salvo.
Los aportes que el "Agente 03-E" realizó a la Dirección General de Información de Defensa (DGID) bajo el seudónimo "Leandro" aparecieron entre los 1.444 rollos microfilmados que la exministra de Defensa Azucena Berrutti encontró en 2006 en un armario del ex-Cgior, una vieja sede de inteligencia militar. Al principio, el archivo fue revisado por personas designadas por Berrutti con el único fin de encontrar pistas sobre los desaparecidos en la dictadura.
En octubre de 2015, la muerte de un antiguo jerarca de inteligencia militar, Elmar Castiglioni, arrojó nueva información. En su casa se encontraron unas 60 cajas con documentos que fueron incautados por la jueza Beatriz Larrieu por la sospecha de que allí podría haber datos sobre el asesinato de Fernando Miranda, también en dictadura. La jueza solicitó a Isabel Wschebor, entonces directora de la Secretaría de Derechos Humanos, y al decano de la Facultad de Humanidades, Álvaro Rico, que le informaran sobre el contenido. Hasta ahora, Wschebor y Rico son los únicos que han visto de primera mano el llamado archivo Castiglioni.
Tiempo después se supo que las principales novedades no venían por el lado de la causa Miranda, sino por los documentos fechados luego de 1985. Castiglioni, un hombre recordado por sus conocidos como "extraño" y "obseso", sobrino de un reconocido agente de inteligencia policial y en sus últimos años vocero del Foro Libertad y Concordia, había guardado información en su casa durante 50 años. Entre sus papeles había documentos elaborados por él pero también muchos originales de la DGID —luego Dinacie—, que evidenciaban que el sabido espionaje militar en tiempos de dictadura se había continuado en democracia.
A fines de 2016, ocho años después del hallazgo en el ex-Cgior, el periodista Samuel Blixen publicó una serie de artículos en los que, a partir del acceso a una porción del archivo Berrutti, describió cómo la DGID reclutaba personas para espiar e infiltrar sindicatos y partidos políticos, sobre todo de izquierda, a fines de los 80. La acumulación de elementos llevó al diputado frentista Luis Puig a solicitar al Parlamento la creación de una comisión investigadora, que finalmente se formó en noviembre pasado y que por estos días empieza a revelar algunas conclusiones.

Leandro, el señor L.

En uno de los artículos de Blixen, publicado en octubre de 2016, se difundieron comentarios que "Leandro", el agente protagonista de esta historia, filtraba sobre las discusiones internas en la FOEB, el sindicato de la bebida. La lectura atenta de aquellas palabras le permitió al sindicalista Richard Read identificar al delator. Fue por varios elementos, cuenta Read, pero sobre todo por un pasaje en el que relata hechos y participantes de una asamblea. "Fui yo y se retiró Richard", transcribió Brecha. El único que pudo haber quedado en su lugar es el señor L —así le llamaremos—, un exempleado de Pilsen que a mediados de los 80 llegó a ser su suplente en la FOEB.
"¿Cómo pude comerme 15 años a este ortiba de los botones?", pensó Read en el instante en que cayó en la cuenta. Explotaba de calentura consigo mismo. Se sintió "violado". Rebobinó su memoria hasta el 7 de diciembre de 1982, el día en que el sindicato organizó un acto en dictadura. La noche anterior habían acordado que, si caían, todos responsabilizarían a Read y a nadie más que a Read. Tal como preveían, los fueron a reprimir, algunos huyeron y otros no. En la madrugada, desde un calabozo de la sede de inteligencia policial, Read escuchó a L. desconociendo el acuerdo previo y "marcando a todos" los demás durante un interrogatorio.
Aquella vez no le dio importancia. Años más tarde, el hombre ya integraba la lista de Read como alterno suyo, lo cual le permitía participar de la Mesa Representativa del Pit-Cnt. Todo esto a pesar de que, como dirigente sindical, "era un agua tibia", dice Read. "Hubo gente que desconfió de él, pero yo no. Yo no sospechaba. O era un muy buen actor, o era un perejil reclutado. Obviamente le fue bien, porque llegó a niveles muy altos".
Ahora que mira hacia atrás, recuerda que L. operaba de forma tal que hacía que las distintas corrientes dentro del sindicato se enfrentaran y discutieran. Incluso un compañero lo llegó a increpar en público por eso, llamándolo "traidor".
En paralelo a su actividad sindical, L. se afilió al Partido Socialista (PS). Eduardo Lalo Fernández, dirigente histórico del partido, no tiene certeza sobre el año en que se afilió, pero sí recuerda que lo conoció en 1983, cuando se estaban armando varios sindicatos y él, por su experiencia en AEBU, les daba asesoramiento. El hombre se le acercó y le dijo que era primo de un sindicalista socialista, conquistando así su primera impresión.
Al tiempo se hicieron muy cercanos. "Era un dirigente serio. Nunca desconfié. Era amigo de él, venía a mi casa, yo iba a la suya", dice Fernández. "Cuando me enteré, me quería morir. Lo he llamado, pero no tuve respuesta. ¿Qué buscaba? ¡Éramos tan públicos! Me cuesta entender qué mierda hacía".
El señor L. militó en el PS de Montevideo hasta la segunda mitad de los 90. Luego se divorció, dejó la Pilsen, se desapareció del ambiente sindical y se fue a vivir a Minas. Pero allí siguió su actividad política al punto que llegó a ocupar el puesto más alto del FA en Lavalleja.
"Él llegó a Minas como referente del Partido Socialista", recuerda Elena Chaín, dirigente histórica del Frente allí y ex presa política. "Hacía alarde de sus conocimientos personales en Montevideo. Era un hombre muy prepotente, de aspecto militar, que quería ser amable con todo el mundo. Le gustaba figurar. Siempre me dio mala espina", asegura.
Siendo Chaín la presidenta de la Mesa Política del Frente Amplio en Lavalleja, el señor L. había alcanzado el lugar de vicepresidente. Chaín cuenta que a menudo anunciaba que haría cosas que luego no concretaba, dejándola a ella en una mala posición. "Varias veces me serruchó el palo", afirma esta mujer que, hoy retirada, no teme decir que ella les advirtió a sus compañeros que aquel hombre tenía "algo raro".
En 2007 Chaín renunció a la Mesa y en su lugar quedó el señor L. Javier Umpiérrez, hoy diputado del MPP por Lavalleja, recuerda que durante el año que estuvo en ese rol intentó imprimirle un rasgo ejecutivo a un cargo esencialmente directivo, y por eso tuvo dificultades. Dice que una vez, en una discusión "acalorada", le dio un ataque al corazón y debieron llamar a la emergencia. Umpiérrez, que fue su sucesor en ese órgano de conducción, nunca desconfió de L. "No era un nadie: venía de un partido histórico", razona.
Para las elecciones de 2009, L. militó para el FA pero nadie recuerda en qué sector. Después de eso dejaron de verlo y años después supieron que se había unido al Club de Leones de Minas, del cual llegó a ser presidente. En esa organización, según cuenta uno de los miembros, L. ha mostrado "una fuerza bárbara" y realiza "una gestión excepcional".
De acuerdo a una resolución del Ministerio de Defensa firmada en 2008 por el ministro José Bayardi, el señor L. fue jubilado el 1° de abril de 2005 (siendo ministra Berrutti) tras 41 años de servicio. El acta especifica que realizó ocho años de "servicios militares simples" y 33 años de "servicios civiles", aunque no aclara dónde. Pudo haber sido en una entidad de Defensa —como, por ejemplo, Inteligencia— o en comisión en otra función pública, pero con certeza fue en el Estado.
A sus compañeros de la bebida les había contado que siendo más joven había sido soldado, que había robado en un cuartel y que lo habían echado. A los socialistas, en tanto, les decía que había estado en el Ejército como administrativo y que había caído preso por colaborar con algún grupo sedicioso. La contraposición de versiones sobre su pasado militar surgió meses atrás, cuando Read y Fernández comenzaron a repasar lo que sabían de este hombre al que habían conocido tanto y tan poco a la vez.
El País intentó acercarse al señor L. por varias vías, pero no fue posible. Luego de leer los mensajes, apagó el celular.

"Lobos solitarios".

Aunque la comisión investigadora no tuvo acceso al archivo Castiglioni —está en poder de la Justicia y bajo reserva—, y del extenso archivo Berrutti, de tres millones de copias, ha leído solo partes, los legisladores ya tienen claro que hay evidencia suficiente de que inteligencia militar operó de forma irregular en democracia.
El diputado por el Partido Comunista Gerardo Núñez, presidente de la comisión, dijo a El Observador que a su juicio "hay muchos elementos violatorios de la Constitución y de las leyes, lo que ya es mérito por sí solo para un pasaje a la Justicia". Después, en radio Carve, aseguró: "Esto no es obra de cinco trasnochados. Estamos hablando de una práctica institucional muy importante".
Lo que han visto los legisladores confirma las versiones de Brecha de infiltraciones, seguimientos y allanamientos ilegales desde 1985 hasta 2001 aproximadamente. Además, según le dijo Núñez a El Observador, uno de los documentos evidencia el pago por parte de la CIA a 30 informantes entre fines de los 80 y principios de los 90. En general, se trataba de militares que trabajaban en la Policía para cruzar información, agregó el diputado.
Por la comisión han pasado Wschebor y Rico —que contaron lo que vieron del archivo Castiglioni—, Blixen, y una decena de ministros de Defensa e Interior de los últimos 30 años. Según contó a El País Iván Posada, diputado por el Partido Independiente y miembro de la comisión, todos los exjerarcas manifestaron no haber tenido conocimiento de esas operaciones de inteligencia. "Eso significa que habría una actividad irregular, claramente contraria a lo que establece la Constitución —que prohíbe las pesquisas secretas—, sin conocimiento del mando superior (político). Quienes no podrían decir que lo desconocían, en principio, son los superiores de rango militar", dijo Posada. Por eso, en los próximos meses la comisión citará primero a los que dirigieron inteligencia militar y después a los comandantes en jefe de las distintas Fuerzas Armadas.
El ministro actual de Defensa, Jorge Menéndez, adelantó parte de la tarea cuando, a fines de 2016, pidió a los tres comandantes en jefe que le señalaran por escrito si había existido espionaje militar en democracia. Los tres respondieron que no. "Hemos solicitado información que nos ha sido contestada bajo firma, con la responsabilidad que eso conlleva", advirtió Menéndez, según recogió La Diaria en diciembre. Apoyado en la palabra de los tres mandamás militares, Menéndez ha asegurado que hoy no existe espionaje de inteligencia militar y que, de haber existido, terminó hace mucho tiempo.
Algo similar sostiene el colorado Yamandú Fau, quien fuera ministro de Defensa entre 2002 y 2005. "Antes de la dictadura era común, pero ¿cuántos años hace que no aparecen denuncias de espionaje en la prensa o el Parlamento?", plantea.
Cuando fue a dar su testimonio a la comisión investigadora, dos meses atrás, Fau les dijo a los legisladores que para opinar con autoridad necesitaba ver los documentos. Luego de discutirlo entre ellos, aceptaron y le entregaron en un pendrive lo correspondiente a su período y un poco más. "Lo curioso fue que no encontré absolutamente nada. El 90% eran resoluciones de la Justicia Militar —deserciones de soldados, faltas sin aviso, casos de violencia doméstica— y el otro 10% es información abierta —recortes de diarios, principalmente. No aparece ni una hoja que me llame la atención", contó Fau a El País. Todavía no terminó de leer porque le produce mucho "tedio", según confesó.
"Mi conclusión es que puede ser que en los primeros años de la democracia todavía no se hubieran adaptado al nuevo régimen y que hubieran seguido con tareas de este tipo. Pero ya en el 90 y pico eso empieza a desaparecer, y Dinacie va perdiendo jerarquía. Era una oficina que, en épocas mías, prácticamente no funcionaba".
Semanas atrás, en una entrevista con Gerardo Tagliaferro en Montevideo Portal, el excomandante de la Fuerza Aérea, exjefe del Estado Mayor de la Defensa y excoordinador de los Servicios de Inteligencia del Estado, José Bonilla, rechazó que el espionaje haya sido una práctica "normal" de la inteligencia militar en democracia. "No, mire, los hobbies son los hobbies (...) Siempre le voy a hablar con el corazón y con la verdad: hay gente en Inteligencia que a pesar de que se retire sigue alimentando su hobby porque es parte de su vida. Son lobos solitarios".
Desde el décimo piso de la Torre Ejecutiva, el actual coordinador de Inteligencia, Washington Martínez, apoya el punto de vista de su antecesor: "(El espionaje) puede haber sido, si se revela, a nivel personal o a nivel de un pequeño grupo de gente. El Estado mandatado por el Estado... yo no creo que haya existido".
Meses atrás, Martínez impulsó que se reflotara un viejo proyecto de ley que fue consensuado por una comisión bicameral y que crea un Sistema Nacional de Inteligencia de Estado. Según el jerarca, la norma —que todavía no se ha empezado a discutir en el Parlamento— le da a la oficina que él dirige autonomía financiera y, a la vez, la somete al control parlamentario. Para él, la aprobación de esa ley es clave para seguir trabajando en la coordinación de los organismos que hacen inteligencia y profundizar la "inteligencia estratégica, que es la que se debe hacer".

Límites difusos en Inteligencia policial.

¿La Policía puede infiltrar gente en organizaciones sociales? La respuesta a esa pregunta depende de cómo se justifique. En marzo de este año, El Observador informó que cuatro policías se habían camuflado durante dos años en Plenaria, Memoria y Justicia, luego que se detectara en ella un giro hacia el islamismo. Uno de los agentes infiltrados salió en radio Sarandí, con lo cual se lo pudo identificar. Una fuente del ministerio contó que entonces se le tomó declaración por eventuales irregularidades administrativas, pero el hombre "negó todo" y se desvinculó de ese proceder. Hace poco, los sindicatos de la enseñanza denunciaron que un policía se había infiltrado en una marcha de liceales y los había filmado. Desde Interior se dijo que no sabía quién había dado la orden y se pidió una investigación de urgencia. La fuente ministerial explicó que los "límites legales" están plasmados en la ley de procedimiento policial, pero allí no hay nada específico sobre la potestad de espiar. A su vez, Inteligencia tiene su propio decreto reglamentario. La Policía es la única habilitada a realizar escuchas, pero requiere de orden judicial previa.

Los archivos, las garantías y un reclamo que siempre vuelve.

Isabel Wschebor ya no dirige la Secretaría de Derechos Humanos pero igual insiste con la necesidad de que todos los archivos militares y policiales "estén bajo dominio civil". En el informe que elaboró para la Justicia sobre el archivo Castiglioni, la historiadora escribió: "El Estado ha tenido la tendencia a privatizar o seleccionar a los actores que tienen la competencia de investigar sobre este período, generando procesos de desclasificación parcial o selectivos de la documentación, lo que constituye una política de poca transparencia en relación al tema". Ella y Álvaro Rico son los únicos que accedieron al archivo acumulado por Elmar Castiglioni y, según reconoció Wschebor, apenas se consiguió una "mirada global". Los documentos están en poder de la Justicia y bajo secreto de sumario. Hasta ahora, solo se han revisado en el marco de la causa que investiga la muerte de Fernando Miranda.

CÓMO, A QUIÉNES Y POR QUÉ DEL ESPIONAJE.

El comienzo.

De acuerdo a la información difundida por el semanario Brecha —que accedió a parte del denominado archivo Berrutti—, en la dictadura había en las Fuerzas Armadas una sección llamada Reclutamiento e Infiltración, que funcionaba con el Departamento III - Planes, Operaciones y Enlace. Desde allí, a partir de 1986 se armó una red de espías.

Reclutamiento.

De los documentos que transcribió Brecha se desprende el modus operandi habitual de reclutamiento. En ocasiones, el nombre del espía surgía de la sugerencia de otro infiltrado, que primero describía sus características personales y sus posibilidades de acceder a información. Luego, se le ofrecía "colaborar con la agencia". Los evaluadores detallaban las "motivaciones personales" de la persona (económicas, sexuales, ideológicas, así como vicios o rasgos emocionales) que permitirán eventualmente presionarlos. Los agentes tenían un número y un nombre, y respondían a las órdenes de un "manipulador".

A los blancos.

En 1987 el Departamento III despliega un plan de espionaje en torno a Wilson Ferreira Aldunate. Los infiltrados en el Partido Nacional detallan sus opiniones sobre la ley de caducidad y el MLN-Tupamaros, entre otras cosas.

Objetivo ampliado.

A partir de 1988 el espionaje pasa a centrarse en sectores políticos de izquierda —el MLN, el PVP, el Partido Comunista, el Partido Socialista— y en el Pit-Cnt. A mediados de 1989 el Departamento III tenía el ojo puesto, sobre todo, en los sindicatos de bancarios, transporte, Ancap, UTE, Antel, bebida, metalúrgicos y portuarios. Algunos documentos evidencian la existencia de infiltrados también en diarios y semanarios, independientes y partidarios. Los manipuladores solicitaban los planos de las redacciones y pedían "estrechar vínculos" con determinados periodistas.

Como funcionarios.

Brecha menciona que en los documentos se hacen varias referencias a la obtención de carnés de organismos oficiales como UTE, Antel, OSE, Intendencia de Montevideo o Corte Electoral. Con esos carnés, los agentes se hacían pasar por funcionarios públicos para acceder a domicilios o locales y realizar una detallada inspección. "El perfil ideológico de esta familia es marxista-leninista, dicen los archivos", contó el diputado Gerardo Núñez a El Observador. Esas visitas también les permitían ubicar los bornes telefónicos para realizar interferencias clandestinas.

Otras tácticas.

Entre los reclutados había desde porteros de edificios próximos a los lugares clave, hasta funcionarios en Antel que colaboraban haciendo la "guía invertida" , obteniendo el nombre de un abonado por su número de teléfono. En la intendencia conseguían los propietarios de ciertos vehículos (por sus matrículas) y se hacían también de los planos de las casas a las que querían entrar.

Otros espiados.

El espionaje continuó en los 90 y 2000 y se posó sobre presidentes, expresidentes, legisladores, jueces y fiscales. Durante la crisis de 2002 se vigiló a Jorge Batlle y su prosecretario, Leonardo Costa. También fueron víctimas Julio María Sanguinetti, Tabaré Vázquez, Rodolfo Nin Novoa, Azucena Berrutti, Macarena Gelman, Mirtha Guianze, entre otros.

Para qué.

La información difundida por Brecha abarca lo aportado por espías e infiltrados manipulados por la inteligencia militar, pero no revela qué se hacía con los datos o qué operativos motivaban.

>>>Ver además

http://brecha.com.uy/el-espia-companero/

Samuel Blixen


Brecha El Departamento III (Operaciones) de la Dirección General de Información de Defensa –la inteligencia militar– estaba decidido a “plantar” un espía dentro del puerto de Montevideo y en especial entre los “ultras” (léase Mln) del sindicato portuario. A mediados de 1989 la “agencia” concentraba en la vieja casona de la calle Monte Caseros una abundante y diversificada información del ámbito sindical pero, más allá del infiltrado en el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, pretendía una “línea directa” con los sindicatos más activos, aquellos con capacidad de incidir en la vida política y económica del país: bancarios, transporte, Ancap, Ute, Antel, bebida, metalúrgicos y, por supuesto, portuarios, donde los primeros pujos privatizadores habían desencadenado conflictos y movilizaciones.
El documento titulado “Planificación de objetivos” ordenaba “reclutar una persona, la cual tenga acceso a información sobre las actividades izquierdistas dentro y fuera del puerto de Montevideo”. Además de revelar el nombre del candidato, el texto alecciona sobre las formas de reclutamiento y las evaluaciones.
M C G, un funcionario de la Administración Nacional de Puertos que trabajaba en el remolcador Artigas, fue recomendado por otro infiltrado, el “agente Jaime”, viejo conocido de M. Una primera fase, de obtención de datos, confirma que es casado, tiene una hija de 17 años, “tiene acceso a las actividades de los sectores izquierdistas dentro del puerto de Montevideo y fuera de éste”. Una segunda fase revela que en los años 68-69 “trabajó como informante para la embajada americana por intermedio de míster Rubinstein. El citado informaba sobre el Mln-T”. M era amigo del coronel Nelson Costanzo, quien logró reponerlo en la Anp después de que el coronel Ramírez lo despidió por un reclamo laboral (un coronel Ramírez presidía la Anp a finales de los setenta).
Una tercera fase, de captación, comenzó después de tomar contacto “con la mencionada persona, la cual se ofrece a colaborar con la agencia”. El documento evalúa que la “mencionada persona, debido a sus ansias por colaborar, es de fácil manipulación. Mentalmente es una persona a la cual las exigencias de esta Agencia no la afectan en absoluto”.
Mientras se dispone “realizarle una rutina aproximadamente de 15 días, a los efectos de analizar sus actividades particulares (fotografías –de la persona, de la familia, de su casa, de su vehículo–)”, los evaluadores detallan las “Motivaciones de la persona”.
“1) Económicas. Económicamente se encuentra muy bien. Tiene casa propia – vehículo propio.
2) Discriminación social. Ninguna.
3) Ideológicas. Hasta donde esta Agencia pudo investigar, (la) mencionada persona es de ideas democráticas.
4) Emocionales. Debido al problema con el coronel Ramírez, quiere de algún modo aclarar con las Fuerzas Armadas, para que no lo tilden de izquierdista.
5) Seguridad. A su familia. Tiene temor de que el Pcu o el Mln tenga información de que en algún momento fue informante de la embajada de Estados Unidos y del coronel (r) Nelson Costanzo.
6) Aventurismo. Tiene el afán de ser el súper-agente de información.
7) Sexuales. Hasta el momento se desconoce.
8) Vicios. Hasta el momento se desconoce.”
Después de la primera entrevista (en realidad la segunda, porque cuando concurría a la sede de la Dgid vio “izquierdistas en la zona”) se decidió concretar el reclutamiento. “Es importante la información que nos pueda suministrar ya que el servicio en estos momentos no tiene canales de información en el sector sindical del puerto, a su vez podrá informar sobre actividades de la ultraizquierda ya que la finalidad de su reclutamiento es militar gremialmente en el Mln del Suanp.”
La motivación de la seguridad para su familia pareció ser la determinante, porque, como explicó en la primera entrevista grabada por su manipulador, una vez que concurrió a la casa de la avenida bulevar Artigas del coronel Costanzo (informante también de la embajada estadounidense, aunque no lo aclara explícitamente), a propósito de unas operaciones de contrabando de armas a través del Yatch Club, el hijo, que después supo que era tupamaro, había escuchado la conversación. M logró insertarse en círculos sindicales y llegó a informar sobre la desaparición, en la Anp, de documentación referida a importaciones, afirmando que “hay políticos entreverados con contrabando”.
Desde el cerebro sindical. El interés de la inteligencia militar por la actividad sindical era tan intenso como por la actividad de los partidos políticos, aunque en determinados círculos se entremezclaba, cuando el espionaje se ocupaba del Partido Comunista, del Partido Socialista, del Pvp o del Mln.
“Leandro”, agente 03-E, era un dirigente de Coca Cola que participaba en la dirección de la Foeb, primero como secretario de actas y después como secretario de relaciones (internas de la federación, nacionales con otros gremios y con la central obrera). En calidad de tal concurría como delegado alterno al Secretariado Ejecutivo y a la Mesa Representativa de la central; también participaba de instancias de discusión sindical en el Partido Socialista.
Las transcripciones de los contactos entre el agente 03-E y el manipulador “Diego”, se centraban principalmente en las conversaciones que “Leandro” mantenía en el sindicato con Antonio Adourian y con Richard Read; y en el Pit-Cnt con Lalo Fernández y Carlitos Pereyra, principalmente. El supervisor del manipulador “Diego”, quien solía poner indicaciones a mano en los informes, recomendaba al agente “Leandro” estrechar la relación con Read y obtener información sobre el Mpp. Read había obtenido la mayoría de votos en la interna del Mpp: también reclamaba más detalles sobre el dinero que presuntamente recibió el Pit-Cnt de organizaciones suecas e italianas para financiar la campaña por el voto verde, de lo que el agente había informado tras una conversación con Adourian.
De su participación en las instancias de dirección de la central, “Leandro” recogió información sobre el conflicto aceitero, que el Pit resolvió no respaldar; o la opinión de la Mesa Representativa sobre el conflicto en la estiba de Fray Bentos, y sobre las elecciones en Aebu y Ancap.
La “agencia” estaba particularmente interesada en conocer de antemano la actitud del Pit-Cnt para el caso de que el 16 de abril triunfara el voto amarillo en el referéndum por la ley de caducidad. “Leandro” informaba que no había nada previsto (“hablé con Lalo y Carlitos y no oí nada”) porque la opinión mayoritaria en la Mesa era que triunfaba el voto verde. Sin embargo, Richard Read se opuso a una pegatina de último momento porque la información que circulaba era que el voto amarillo iba a empapelar Montevideo con 40 mil afiches con pegatineros contratados: “Puede pasar cualquier cosa”, advirtió.
La discusión interna en la Foeb sobre la distribución de atribuciones entre los dirigentes, y en particular la representación en el Pit-Cnt, provocó la renuncia de Read a la secretaría general. Pero una posterior negociación favoreció a “Leonel” y con ello a la “agencia”: “La gente entendió que era un trabajo de equipo –dijo “Leonel” a su manipulador– y que se podía rotar, así que Adoun­ian sigue como presidente y Richard como secretario y son los que se rotan en el Pit; y después algunos otros que hemos estado actuando, el caso mío, el caso de Burgos, de Coca Cola, que son los que más o menos pensamos que podemos seguir actuando. Por ejemplo, anoche fue Richard y Burgos, fui yo y se retiró Richard, quedamos Burgos y yo en la Mesa”. La infiltración de la central sindical, que había tenido un precedente con el agente 45, en 1987, quedaba asegurada hasta el siguiente congreso del Pit.
La lista de informes sindicales es extensa en el conjunto de documentos en poder de Brecha. Así, el agente 37 informaba periódicamente desde enero de 1987 sobre la interna de la ­Untmra; el agente 03-G proporcionaba solícitamente nombres y direcciones de abonados telefónicos a partir del número telefónico que se le proporcionaba, al punto que la “agencia” preguntó sobre las posibilidades de obtener una “guía invertida”. “La fuente informa que el tel 534508 pertenece a Manuelita Melgar, Estrázulas 1374/ 904 (…). La fuente informa: la dirección del tel 987887 corresponde a 18 de Julio 1333, apartamento 306”. En agosto de 1988 el agente 111 adelantaba los nombres de las nuevas designaciones en las jerarquías de Ancap; el agente 45-G informaba sobre las elecciones en el sindicato de Ancap; en Aebu, el agente 71-G informaba sobre actividades sindicales en el Brou; y al cabo del Ejército Daniel Imbriani (que pasó a ser agente 72 G, que trabajaba en la imprenta militar y era delegado de Aebu en la parte de atletismo, manteniendo contactos con Ricardo Piñeyrúa, jefe del departamento deportivo del sindicato, y Juan Telechea, jefe del departamento docente), “se le recomienda tener posiciones de centroizquierda, estar en contra del gobierno y no esconder que trabaja en la imprenta”.
El agente 33 elaboraba prolijos informes sobre las tendencias político-ideológicas de los dirigentes y delegados en Aute; y el agente 61-G tenía en el dirigente Jorge Silvano una fuente privilegiada de datos sobre la interna de la Unión de Trabajadores de Cutcsa (Utc): “En julio (del 89) Silvano le comentó a la fuente que Pepe d´Elía y el presidente Sanguinetti habían llegado a un acuerdo sobre la acción sindical para el resto del año, pero que Sanguinetti rompió el acuerdo al no cumplir con cosas importantes”. Con caligrafía apresurada, el supervisor estampaba a mano, infructuosamente: “¿Qué cosas importantes?”









sábado, 22 de julio de 2017

Pobre gente

La jubilación mínima es de $ 9.930 y con el aumento se ubicará en $ 10.291









>>> La receta del Fondo

El FMI pide bajar pensiones por “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”

El organismo quiere que la edad de jubilación se ajuste con la esperanza de vida Sus economistas proponen recorte de prestaciones y aumento de las cotizaciones El Fondo plantea que las aseguradoras privadas cubran el riesgo de longevidad

Christine Lagarde, la jefa del Fondo Monetario Internacional



>>> No te va a gustar

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miércoles, 19 de julio de 2017

Se lo dijo...!




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  • A la izquierda latinoamericana le falta liderazgo, afirma el filósofo estadunidense
  • Los gobiernos progresistas no supieron descartar las demandas del mercado internacional



El académico y activista estadunidense Noam Chomsky advirtió este lunes en Montevideo, Uruguay, que la corrupción endémica en América Latina amenaza con hundir y revertir los avances logrados por los gobiernos progresistas en años recientes.

Durante una conferencia que ofreció en la sede del gobierno municipal de la capital uruguaya, Chomsky destacó los esfuerzos de algunos gobiernos para enfrentar la situación que vivía la región, la cual, en su opinión, era "desastrosa".


Puso de ejemplo los intentos por tomar distancia del Fondo Monetario Internacional y las medidas para reducir la pobreza, aumentar las oportunidades de educación y mejorar los derechos civiles.

"Desafortunadamente (ese proceso) fue acompañado por fallas importantes que amenazan con hundir y revertir las ganancias obtenidas", indicó ante un auditorio compuesto por dirigentes políticos, representantes sindicales, estudiantes e integrantes de organizaciones sociales y vecinales.

Respecto de las causas de esa situación que ha vivido y aún enfrenta América Latina, el filósofo estadunidense señaló que uno de los problemas para que ello ocurriera ha sido "la falta de capacidad y liderazgo de la izquierda para evitar los niveles de corrupción endémica".



Otro conflicto, según Noam Chomsky, ha sido que los gobiernos progresistas no supieron o no pudieron enfrentar la tentación de acceder a las demandas del mercado internacional, principalmente de China.

"América Latina ha mantenido, también bajo los gobiernos de izquierda, la política de exportación de productos primarios. Esto era una tentación que tendrían que haber resistido. Se produjo a través del crecimiento de China y su apetito por materias primas", aseveró.



Según el académico, "satisfacer esas demandas chinas llevó a América Latina a potenciar la soya y el hierro y a importar productos chinos a precios muy bajos, lo que afectó a la industria local. Eso, desafortunadamente, continúa. A veces hasta se exageró bajo los gobiernos de izquierda de este siglo".

Para Chomsky, quien fue ampliamente elogiado y aplaudido durante su exposición de casi dos horas, todos estos "son problemas que se pueden superar", aunque en su conferencia sobre temas planetarios vaticinó oscuros nubarrones para el futuro de la humanidad.

Oscuros nubarrones


El ex presidente de Uruguay José Mujica y Chomsky se reunieron el pasado fin de semana en Montevideo para protagonizar un documental rodado por una productora mexicana.

"La idea fue unir al sabio del norte con el sabio del sur", explicó un vocero de la productora al Canal 10 de la televisión uruguaya, sin ofrecer detalles del proyecto cinematográfico.


Indisciplina Partidaria 19 Julio, 2017 Hoenir Sarthou
¿A quién le sirvió la visita de Chomsky?
Si la conferencia hubiese terminado en la primera parte, el recuerdo de la visita sería el de una advertencia, hecha por un intelectual prestigioso, sobre riesgos planetarios, peligro nuclear y calentamiento global, sobre los que poco podemos hacer los uruguayos. Pero sobre todo habría quedado, a través de los noticieros, la imagen de Mujica paseándose de la mano de Chomsky, y la de Chomsky presentándose en la Intendencia de Montevideo, “sponsoreado” por la Fundación Líber Seregni.
En ese caso, el oficialismo frenteamplista habría salido ganando. Porque uno de los problemas del Frente es que, día a día, se divorcian de él los militantes de izquierda intelectualmente más formados. Para ese sector, que no es muy numeroso pero constituyó siempre el núcleo duro del Frente, el aval de Chomsky era muy significativo.
Pero, cuando parecía que no iba a ocurrir, Chomsky se despachó con juicios que, sin nombrarlo expresamente, eran una dura crítica al gobierno frentemplista.
Insisto: ¿a quién le sirvió la visita de Chomsky?
No es que lo que dijo no se hubiese dicho antes, por cierto. Pero que lo dijera él, en la Intendencia, con Mujica sentado a su lado y bajo el auspicio de la Fundación Líber Seregni, que hablara de la corrupción que los gobiernos progresistas no han sabido evitar, que denunciara el intercambio desfavorable de materias primas por productos con valor agregado y la apuesta a inversiones extranjeras destructivas y abusivas que terminan destruyendo a los Estados y vaciando a la democracia, se volvió un boomerang para el oficialismo que auspiciaba y presenciaba la conferencia.
Ignoro si la visita y la conferencia de Chomsky respondían a la intención oficialista de sanear sus credenciales izquierdistas, pero, si así fue, al oficialismo le salió el tiro por la culata.
Es de esperar que esa suerte de sinceramiento intelectual, hecho por académico extranjero a quien nadie le contestó ni le negó nada, nos ayude a instalar nuevos temas en nuestros debates públicos.
Nuestra soberanía, la inversión extranjera, las ventajas que le damos y lo poco que nos deja, nuestra inserción en la economía global, los tratados internacionales que firmamos en secreto, las leyes prefabricadas que aprobamos sin siquiera analizarlas, el papel de nuestro Estado, el sentido de decirnos una sociedad democrática cuando cada vez decidimos menos cosas. Esos temas sobre los que deberíamos discutir y no discutimos. Temas que, este lunes, un anciano académico extranjero tiró, como a un gato erizado, sobre la mesa de la Fundación Líber Seregni.









martes, 18 de julio de 2017

Que es el reloj del apocalipsis?

Chomsky habló en Montevideo sobre el reloj de la apocalipsis



>>> Qué es el Reloj del Apocalipsis y por qué marca que desde 1953 no estábamos tan cerca de una catástrofe global


Hay un reloj que, en vez de medir el paso del tiempo, intenta mostrar cuán próxima la Tierra está de ser destruida. Su hora final es la medianoche, y sus manecillas señalan que estamos a dos minutos y medio de alcanzarla. Tic-tac



Lo llaman el "Reloj del Apocalipsis" y el mes pasado cumplió 70 años desde su creación, cuando apareció por primera vez en la portada del Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) que lo publica desde entonces.
No es un objeto sino una ilustración, y no avanza o retrocede por una medida científica sino por el parecer del directorio de ciencia y seguridad del boletín, un grupo de expertos que se reúne dos veces por año para determinar cuánto nos resta para la medianoche.
"Es un símbolo que representa cuán cerca o lejos estamos de una catástrofe global. Y lo que queremos decir con eso es cuán cerca o lejos estamos de destruir la vida en la Tierra como la conocemos", explica Rachel Bronson, directora ejecutiva y editora del boletín, donde supervisa el manejo del reloj.
El último cambio en las agujas fue en enero, apenas unos días después de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, cuando el minutero fue adelantado medio minuto.

Solo una vez el Reloj del Apocalipsis estuvo más cerca que ahora de la medianoche: en 1953, cuando llegó a dos minutos antes de la hora límite, tras unas pruebas de armas termonucleares realizadas por EE.UU. y la Unión Soviética.
Sus responsables creen que hechos recientes como el lanzamiento de un misil balístico intercontinental por parte de Corea del Norte la semana pasada, o la decisión de Trump de retirar a EE.UU. del Acuerdo de París sobre cambio climático, respaldan su alerta.
"Esto no se está moviendo en la dirección correcta", dice Bronson a BBC Mundo.

Del rock a la ONU

Cuando el Reloj del Apocalipsis nació en 1947, reflejaba la preocupación de los científicos que lo concibieron ante el peligro de un conflicto nuclear al inicio de la Guerra Fría.
Diseñado por la pintora Martyl Langsdorf, esposa del físico del Proyecto Manhattan Alexander Langsdorf, su primer aparición en la portada del boletín marcaba siete minutos para la medianoche.
Desde entonces, la posición de las manecillas fue ajustada 22 veces hacia adelante o atrás.
Las referencias al reloj han ido mucho más allá de la ciencia y la política: bandas de rock como Iron Maiden o Smashing Pumpkings le dedicaron títulos de canciones ("2 minutes to Midnight" y "Doomsday Clock", respectivamente).
También apareció citado en un episodio de la serie de fantasía Doctor Who, producida por la BBC.
En los tiempos actuales el reloj refleja, junto con el riesgo nuclear, la inquietud de quienes lo manejan ante los efectos del cambio climático y tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y la biología sintética.
En marzo fue el alto representante de las Naciones Unidas para temas de desarme, Kim Won-soo, quien advirtió que el Reloj del Apocalipsis había llegado a su peor marca en 64 años: "La necesidad de avanzar en el desarme nuclear rara vez ha sido tan urgente como lo es hoy", dijo en una conferencia.
De hecho, el reloj está más cerca de la medianoche que durante la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962, cuando se mantuvo a siete minutos de la hora final pese a que muchos creen que debía haberse movido.
Bronson explica que eso ocurrió porque la Crisis de los Misiles en Cuba pasó tan rápido que los expertos del boletín no llegaron a juntarse para cambiar el reloj, y cuando lo hicieron EE.UU. y la Unión Soviética ya habían firmado acuerdos de control de armas.


En 1991, con el fin de la Guerra Fría y nuevos acuerdos de reducción de arRelata que en estos días han recibido muchas preguntas sobre si volverán a adelantar el reloj, especialmente a la luz del test de un misil intercontinental de Corea del Norte la semana pasada. Pero responde que un nuevo ajuste está fuera de planes hasta ahora, porque el adelanto de las manecillas en enero ya anticipó "que el mundo se iba a volver más peligroso" y eso es lo que se está comprobando. De cualquier forma, aclara que la situación podría cambiar y el boletín se reserva su derecho a mover el reloj. "Lo importante", concluye, "es cuál es la línea de tendencia. Esto es lo que me preocupa mucho: ¿estamos moviéndonos más cerca o lejos de la medianoche? Y ahora mismo decimos que no es tan peligroso como en 1953, pero nos dirigimos hacia eso".mas entre Washington y Moscú, el reloj alcanzó su mayor distancia de la hora final: 17 minutos.
Pero el gran alivio que se vivió en aquel momento contrasta con el riesgo que las agujas marcan ahora.

"Más peligroso"

Bronson señala que el último ajuste del Reloj del Apocalipsis en enero respondió a una creciente falta de respeto alrededor del mundo a los conocimientos especializados, así como a comentarios descuidados en diferentes países sobre temas nucleares.
"En ambos casos identificamos al presidente Trump y al gobierno entrante (en EE.UU.) como muy responsables por nuestras preocupaciones. Pero no eran los únicos", sostiene.
"Y (Trump) continúa haciendo declaraciones que pueden percibirse -no sabemos en realidad si tiene o no esa intención- como una amenaza velada de usar armas nucleares, lo cual es muy aterrador", dice Bronson.
Relata que en estos días han recibido muchas preguntas sobre si volverán a adelantar el reloj, especialmente a la luz del test de un misil intercontinental de Corea del Norte la semana pasada.
Pero responde que un nuevo ajuste está fuera de planes hasta ahora, porque el adelanto de las manecillas en enero ya anticipó "que el mundo se iba a volver más peligroso" y eso es lo que se está comprobando.
De cualquier forma, aclara que la situación podría cambiar y el boletín se reserva su derecho a mover el reloj.
"Lo importante", concluye, "es cuál es la línea de tendencia. Esto es lo que me preocupa mucho: ¿estamos moviéndonos más cerca o lejos de la medianoche? Y ahora mismo decimos que no es tan peligroso como en 1953, pero nos dirigimos hacia eso".








Un trabajo clave sobre la economía uruguaya




Enviado por Willam Yohai


12 Julio 2017 | Por: Rodrigo Alonso*

En la actualidad, las valoraciones en torno a la situación económica del Uruguay oscilan entre una visión optimista que destaca que se han logrado controlar los efectos más negativos de la crisis internacional y el país ha mantenido niveles de crecimiento en un marco de estancamiento económico regional; y por otra parte una valoración más negativa que señala que, en tanto no se ha transformado la matriz productiva, ni el tipo de inserción internacional de la economía uruguaya, ni se han alterado las relaciones de poder y propiedad de la estructura económica nacional, el Uruguay sigue reproduciendo desigualdades y continúa a la merced de las crisis recurrentes propias de la globalización capitalista. ¿Cuál es su diagnóstico de la situación económica del Uruguay actual?

Rodrigo Alonso: La economía uruguaya se encuentra en un punto de inflexión o de transición hacía una suerte de estado enlentecimiento o meseta luego de uno de los períodos de mayor crecimiento de su historia y como consecuencia de ello comienza a mostrar sus límites y sus caras menos amables. Para entender por qué, es necesario introducir algunas ideas sobre el comportamiento general de la economía uruguaya.

La dinámica del capitalismo en Uruguay por su forma particular de inserción económica internacional se basa en el uso de los flujos extraordinarios de renta agraria que recibimos a cambio de nuestras exportaciones para compensar una estructura de capitales básicamente ineficiente cuya productividad media es alrededor de un tercio de la de los países capitalistas más avanzados. El mecanismo por el cual esta compensación se hizo efectiva la última década de renta alta (período progresista) ha sido la sobrevaluación cambiaria, esto es, un dólar barato. Un peso alto (o dólar barato) afecta al exportador-terrateniente y beneficia la acumulación interna por medio del abaratamiento de medios de producción y bienes salario importados. Ese movimiento es la condición de posibilidad fundamental del dinamismo económico y la agregación “tranquila” de intereses contrapuestos de la última década. Sin ese flujo de renta creciente probablemente hoy no estaríamos hablando del “ciclo progresista” en América Latina y el Frente Amplio no hubiese ganado tres veces con mayorías parlamentarias. Es natural que el elenco político que gestionó la economía uruguaya pretenda cobrar los créditos del 5% de crecimiento anual de la última década, pero lo cierto que el crecimiento económico en lo fundamental no depende de gobiernos o gestores y en el extremo ni siquiera de la política macroeconómica. Esta última básicamente administra tendencias y en eso influye tangencialmente en ellas pero no las crea ni las explica. Administra mareas, y esas mareas están dadas por el movimiento general que asume el capital en un país rentista de la periferia[1].

La situación económica actual está pautada por el hecho de que a partir de 2014 entramos en una fase de estancamiento y retroceso de la renta que se hace visible en la caída del precio de las materias primas. Es de esperar entonces un periodo de menor dinamismo en la acumulación y de la puesta en marcha de otros dispositivos de compensación para el precario capitalismo uruguayo. Ahí aparece en el horizonte la necesidad de un nuevo ciclo de endeudamiento externo. Las preocupaciones por el déficit fiscal y en consecuencia por la nota de la deuda uruguaya van en el sentido de preservar crédito barato para el país. Por otra parte, los flujos de inversión extranjera ahora se vuelven más necesarios para mantener la acumulación en marcha por lo que son previsibles mayores incentivos.

Contraer deuda permite comprar tiempo a cambio de trabajo futuro, es una forma de patear contradicciones hacia adelante a base de incrementarlas. Pero de no recuperarse el flujo de renta nuestra economía debe echar mano a la depreciación de la fuerza de trabajo como nuevo elemento compensador de su rezago productivo. De la mano de esto comienza a subir el desempleo, tal como está ocurriendo, manifestando que ya se está incrementado la cantidad de uruguayos que le sobran al capital lo que pone a los trabajadores sobre una incómoda pero real disyuntiva entre salarios y puestos de trabajo debilitando su capacidad de negociación. En este nuevo escenario todo gasto que no contribuya a la acumulación comienza a estorbar. Los recursos públicos orientados a la sobrevivencia de la población estructuralmente sobrante se ponen en cuestión. El frente pro-ajuste comienza a cobrar fuerza social y política.

El saldo que queda luego de uno de los períodos de mayor crecimiento de la historia tampoco es excepcional. La economía uruguaya tiene casi un 8,5% de desempleados con fuerte sesgo juvenil y femenino, uno de cada cuatro jóvenes entre 14 y 25 años está desempleado y si solo tomamos en cuenta a las mujeres, tenemos que casi una de cada tres jóvenes uruguayas de entre 14 a 25 años busca y no encuentra trabajo[2]. Estos datos no tienen en cuenta aquellas personas que ya han desistido de la búsqueda laboral por lo que la masa de gente sobrando es aún mayor, aún sin considerar aquellas personas que se “autoemplean” en actividades informales de venta minorista, como cuidacoches u otros servicios precarios, o viven de la mendicidad.

La pobreza general por su parte está en el entorno del 10%, siendo crítica en los niños menores de 6 años, donde en Montevideo, casi un tercio vive en hogares pobres[3].  

Los famosos “equilibrios macroeconómicos” de la última década, además del alto flujo de renta, descansan sobre el hecho de que la mitad de la fuerza laboral del país gana menos de 600 dólares mensuales[4]. Esto no es una invención propia. Lo dice todo el tiempo el Ejecutivo cuando advierte que subas salariales superiores a las pautadas traerían consecuencias inflacionarias indeseadas. Es decir, en uno de los mejores momentos del capitalismo uruguayo aún le sobra gente, sobre todo mujeres jóvenes, tiene graves niveles de pobreza infantil y sostiene sus equilibrios sobre la base de casi la mitad de su fuerza de trabajo ganando menos de 600 dólares.

En este punto se podrá decir que en los 90s se estaba mucho peor y mostrar una serie de indicadores que lo atestiguan. Y sería cierto. Sin embargo, tiene poco sentido comparar una fase económica con escasez de flujo de renta e inversión extranjera como los 90s con una fase de niveles históricos de esas dos variables. Si se trata de hacer comparaciones sería más fértil comparar lo que tenemos con lo que podríamos tener si el 62% de la riqueza total que hoy está en manos del 10%[5] de la población fuera un activo social común o si el 40% del total del ingreso que hoy es apropiado por el 10%[6] más rico estuviese equitativamente distribuido.


HI: Desde los sectores más críticos, se señala que en un marco de depreciación de los productos primarios que el Uruguay exporta, y sin una alteración de la estructura de poder y propiedad de la economía interna, el escenario en el mediano plazo es el de un ajuste sobre los sectores trabajadores con consecuencias de desempleo y marginación. ¿Qué piensa de esta proyección? ¿Cuáles son los escenarios que cabe esperar en el corto y mediano plazo? ¿Qué lineamientos de política económica habría que llevar adelante para afrontarlos?

RA: Sin recomposición relevante del flujo de renta tarde o temprano habrá ajuste, pero sobre todo habrá un asentamiento de un capitalismo que estructuralmente asumirá rasgos más regresivos. A medida que aumenta la escala de la acumulación mundial y se amplía la brecha de productividad que nos separa de otros espacios de acumulación, es necesario un flujo cada vez mayor de renta para sostener nuestra economía. Si este flujo no crece al ritmo necesario o directamente cae, en primer lugar quienes administran empiezan a comprar tiempo captando flujos de deuda, cuando esto ya no da para más lo previsible es el inicio el deterioro del tejido económico nacional con capitales que perecen, estancamiento o retroceso de los salarios y el incremento de la población obrera sobrante. Las bienintencionadas propuestas de “blindar” derechos formalizándolos en leyes u otros mecanismos por el estilo no serán suficientes para garantizarlos porque un marco legal es incapaz de resistir el empuje de una necesidad orgánica del patrón de acumulación.   

Al momento, las respuestas a esta deriva que se colocan desde algunos sectores de izquierda ponen el foco en el fomento de la demanda agregada (ampliar poder adquisitivo de los salarios y promover la inversión pública) como forma de sostener la economía. Una suerte de keynesianismo periférico a ser financiado con el incremento de algunos impuestos al capital. A mi juicio, este tipo de medidas, en una fase de renta del suelo baja, solo es posible en el marco de continuar con el ciclo de endeudamiento y por tanto apenas si nos permiten ganar un poco de tiempo al precio de incrementar el tamaño del ajuste antipopular necesario. En Sudamérica, sin boom de materias primas, carecemos de la materialidad necesaria para que sea viable un capitalismo virtuoso de inspiración cepalina. Intervenciones desde la política que van en contra de lo que el capital efectivamente requiere pero que tampoco avanzan sobre él, tienden a caotizarlo. Por otro lado, la posibilidad de avanzar por la vía impositiva sobre el capital tiene límites inmediatos, porque como veíamos, el capital en Uruguay precisa diferentes mecanismos de compensación para continuarse reproduciendo, entre ellos las exoneraciones o la baja carga impositiva. No es que no haya margen de acción por ese lado, sino que es poco y no resuelve el problema de fondo.

Varios de los ejes de lucha que hoy en día desarrollamos (lucha presupuestal, salarial, etc.) son de carácter inmediato y en el caso hipotético de triunfar nos pueden permitir evitar retrocesos en el corto plazo pero en el mediano trasladan el problema a otro ámbito (déficit fiscal y deuda; o inflación), por tanto no resuelven la contradicción sino que a lo sumo la postergan y la trasladan de lugar.  Si solo damos peleas de registro táctico e inmediato podemos avanzar en organización y confianza y evitar retrocesos, pero debemos ser conscientes que con ello vamos a estar desordenando el metabolismo del capital y por tanto aumentando la necesidad del ajuste posterior. Es imperioso profundizar el debate sobre los límites del capitalismo en Uruguay.

Por otra parte, aparecen expresiones políticas que ponen el foco en el extractivismo como el problema central. En el corto y mediano plazo es inviable que Uruguay renuncie a los dólares que resultan de sus exportaciones primarias, por lo que lo que se llama “extractivismo” continuará siendo una realidad que se impone por la fuerza de la actual división internacional del trabajo. Oponer a ello una propuesta basada en la pequeña propiedad semi artesanal sería insostenible política y económicamente.

El problema planteado es cómo le oponemos a la deriva del capital un proyecto de base productiva capaz de sostener un país con su gente adentro. Esto no se resuelve en el campo de la política económica. En última instancia la llave maestra de la cuestión económica está en la agenda dura de la política: el problema del poder, la propiedad y la matriz productiva. No es un asunto de tecnócratas o gestores.

La forma de reproducción de la economía uruguaya contiene en si misma su propio límite. Al dinamizar la acumulación cambiando renta del suelo por bienes importados abaratados a través de un dólar bajo se inhiben las posibilidades del desarrollo de sectores productivos capaces de competir internacionalmente. Lo que dinamiza al capitalismo uruguayo al mismo tiempo lo confina a reproducir su matriz productiva. Es un problema congénito del cual solo puede salirse con una redefinición del poder político de clase que sea capaz de apropiarse de la renta del suelo y ponerla al servicio de sectores con capacidad de una inserción sostenible a escala mundial, algo que es solo posible en el marco de la agregación de una escala continental, por lo que la integración regional es fundamental. La llave entonces para un proyecto sostenible está en utilizar los flujos de renta y lo que hoy se dilapida en consumo suntuario por parte de las élites como un fondo de acumulación productiva a escala continental, lo que hace necesario pensar la política más allá del propio Uruguay.   

En el mediano plazo y en un plano más concreto aparecen algunos frentes específicos sobre los que intervenir con propuestas de fondo. A modo de ejemplo: el problema del poder adquisitivo de los salarios requiere un Plan de Abastecimiento Nacional que asegure el suministro efectivo de los bienes salario que componen la canasta de consumo de los trabajadores; la política inmobiliaria actual (o mejor dicho su ausencia) implica un enorme problema de acceso a la vivienda pero también es de las mayores fuentes de transferencia regresiva de recursos de trabajadores a propietarios a través del flujo de alquileres. En este plano se requiere una estrategia que vaya más allá del control de precios para garantizar el acceso a la vivienda. En general, los diferentes frentes posibles deben ser abordados desde la introducción de niveles de planificación económica que le disputen al mercado la conducción del metabolismo económico. Esto es, una política transversal de desmercantilización de la economía que tenga como punto de apoyo la planificación del Estado en articulación con espacios de poder popular organizado.      

En el horizonte se visualiza un período de enlentecimiento o meseta de la acumulación, que pautará el ingreso del capital a una fase más regresiva, incrementando tensiones que probablemente se arrastrarán hasta hacerse insostenibles. Llegado ese punto la ofensiva del capital será abierta sobre los salarios y el gasto del Estado orientado al salario indirecto y la contención de la población sobrante. En ese lapso hay que construir las capacidades políticas para contraponer a la crisis del capital una perspectiva socializante capaz de avanzar sobre su metabolismo.  

Norbert Lechner decía que “crear un orden es una forma de crear continuidad”; del mismo modo podríamos decir que crear continuidad es dar sentido a un orden.  La promesa que nos sitúa rumbo a un capitalimo primermundista es el gran metarrelato que se ha cultivado en Uruguay y que en este nuevo escenario empieza a desgajarse. De seguir por este rumbo en el horizonte no está escandinavia sino otro 2002 a resolverse con confiscación salarial y expulsión de más uruguayxs del país o del modelo, seguido de la canonización impostada de nuevos Batlles y Atchugarrys como símbolos de la concordia nacional. 

La realidad nos golpea la puerta ante la caída del flujo de renta y nos enfrenta al hecho de que desde la crisis del neo-batllismo en adelante, el Uruguay progresista ha sido la excepción y no la regla. Son necesarias altas dosis de realismo para comprender que el “capitalismo como la gente” en el largo plazo tiende a desfondarse, porque hacia ahí vamos.


* Rodrigo Alonso es economista e integrante del Comité Editorial de Hemisferio Izquierdo.


Notas 

[1] Esta perspectiva con centralidad en la renta agraria fue desarrollada inicialmente por el economista argentino Juan Iñigo Carrera. Por un mayor desarrollo de la misma ver entrevista a Juan Iñigo Carrera realizada por Hemisferio Izquierdo  https://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2017/04/17/%E2%80%9CNo-son-dos-modelos-contrapuestos-sino-dos-caras-de-una-misma-moneda%E2%80%9D-con-Juan-I%C3%B1igo-Carrera-a-prop%C3%B3sito-de-los-ciclos-pol%C3%ADticos-en-Am%C3%A9rica-Latina o entrevista a Gabriel Oyhantcabal en el semanario Brecha http://brecha.com.uy/una-sociedad-base-agraria/.

[2] INE

[3] INE

[4] En base a documento sobre “quincemilpesistas” del Instituto Cuesta Duarte. 


[6] Instituto de Economía de la Universidad de la República